Banska_Stiavnica

El índice del viaje está aquí.

Para saber más sobre Banská Štiavnica (en castellano se pronunciaría más o menos como Banska Shtiávnicha y en bizkaiera Banska Xtiabnitxa) cuentan un montón de cosas en muy poco espacio aquí y por supuesto siempre está la propia página web de la ciudad.

Parece que en la zona es bastante común que construyeran “columnas de la peste”. Esta es una de ellas, porque este pueblo tenía bastante dinero en su momento (mejor dicho, durante siglos tuvieron muchísimo dinero) y tienen dos.

El primer paseo, una vez instalados aquí fue hacia arriba, hacia el castillo nuevo. Digo nuevo porque castillos también tienen dos 🙂

Dentro del castillo nuevo está parte del museo de la minería, que está repartido por varios edificios del pueblo y sus alrededores y que tiene también parte al aire libre y una galería de 75m. que se puede visitar.

Dios existe. Y es eslovaco.

Esto, por lo que pudimos deducir, es una especie de centro evangélico. La verdad es que tiene pinta de albergue de juventud de las SS, pero sí que había por allí bastante chavalería que parecían “casi curas” o “casi monjas”, con las faldas negras por los tobillos y pinta como de tener muchas cosas prohibidas. Quiero decir con esto que la gente del pueblo no tenía mucha pinta de eso. Más bien todo lo contrario.

Monumento al alzamiento nacional eslovaco, Slovenské národné povstanie o SNP, como se suelen referir a él en Eslovaquia. Tuvo su centro más importante en la cercana Banska Bystrica y también aquí, en Banska Stiavnica. Más información sobre este hecho -como no- en Wikipedia. Unos dias después fuimos al SNP Museum (en Banska Bystrica) y ahí ya nos enteramos de todo lo necesario.

El ayuntamiento de Banska Stiavnika.

Me parece que esta iglesia es la que llaman en el pueblo “la eslovaca”. Durante mucho tiempo hubo en el pueblo una importante minoría alemana, que tenía su propia iglesia (“la alemana”), una iglesia protestante: blanca, con una sola torre sobre la puerta y con el tejado negro. En “la eslovaca” las homilías eran en alemán, de ahí el nombre. Ahora las dos iglesias son católicas y las homilías son en eslovaco.

Hoy dia y durante el verano de ese campanario salen a las horas en punto curiosas melodías barrocas, como de caja de música. El efecto, entre lo bonito que es todo lo que ves, los pajaritos, el aire limpio y esa música si te pilla -como a mí- recién levantado y sales a la terraza es maravilloso. Los del pueblo, de más está el decirlo, ya están un poco hartos de tanta cancioncita. Igual echan de menos 12.000 coches pitando, sirenas de ambulancias o algo así.

Bonito (y totalmente incomprensible) poste con direcciones de cosas que ver.

Hay que ver -se dijo a sí mismo el viajero- cómo se parece a Argala este señor al que han puesto con mucho cuidado en la pared con una plantilla. Paice que estoy en la Kutxi. La viajera, felizmente, permaneció ajena estos devaneos.

Sinagoga de Banska Stiavnica. Con el fin de la segunda guerra mundial este sitio pasó (como buena parte de la Europa oriental) de tener varias minorías importantes en número y peso social (húngaros, alemanes, judios, etc.) a ser bastante monocolor. El tamaño de la sinagoga y su situación (muy cerca del ayuntamiento) indica que seguramente había muchos judíos en el pueblo. Hoy dia la sinagoga está cerrada a cal y canto y totalmente abandonada.

Por esta puerta llegaba a verse la entrada trasera y un gran patio con árboles. En la entrada, tras la reja que impide el paso, cajas vacías de pizza, botellas y latas de bebida vacías. Un edificio totalmente dejado a su suerte.

Panorámica de Banska Stiavnica con el calvario al fondo.

Otra de las privilegiadas panorámicas que teníamos desde nuestro alojamiento.

Un momento de estupor: Spanish olive oil Kaiser Franz Josef. De verdad que hay que viajar para ver estas cosas 🙂

El hercúleo soldado soviético y la niñita. Por lo que pudimos ver en cada pueblo eslovaco (y checo) hay por lo menos una estatua que homenajea a los soldados de ejército rojo que expulsaron al ejército alemán entre finales de 1944 y la primera primavera de 1945. Dadas las atrocidades de todo tipo que cometieron los soldados soviéticos en los países aliados de Alemania (como lo era Eslovaquia) y en el propio territorio alemán (cosa que eran hasta 1945 Bohemia y Moravia) estas estatuas no dejan de parecer humor negro como mínimo, si no directamente recochineo. Hay de dos tipos. Si hay un solo soldado soviético representado va armado. Las del otro tipo son del estilo Hercúleo soldado y candorosa niñita.

Detalle de la siniestra expresión del soldado; compárese con esta foto de Stalin y, bigotón aparte, yo creo que se da una aire. La mirada -aunque sea de piedra- no es demasiado tranquilizadora y uno no entiende cómo esa niñita que seguramente representa a la nueva Eslovaquia no sale echando virutas de ahí, por muy de piedra que se sea.

En la carta de un -precioso- restaurante (donde por cierto nos encontramos con un autóctono que tenía un más que correcto castellano (spanielsko) bien salpicado de italiano) econtramos un curioso texto en la primera página. El restaurante (merece la pena ir si visitáis este precioso lugar) se llama ReŠtaurácia Matej, y está en la calle Akademická 4, la calle en la que está el inmenso palacio donde está la escuela de minería y de forestales. El texto está en eslovaco, inglés, alemán y me parece a mí que húngaro. Intento traducirlo porque creo que merece la pena.

En las montañas Štiavnica, antes de que fueran conocidas, vivía un pobre pastorcillo. Todos los dias llevaba las vacas a pastar de prado en prado; a veces tocaba la flauta, pero otras simplemente tomaba el sol tranquilamente. Un hermoso dia de sol, mientras estaba descansando, reparó en dos pequeñas salamandras. Uno era dorado y el otro plateado. Sintió un escalofrío y no supo si sus ojos le engañaban. De repente las salamanquesas se escondieron rápidamente bajo una piedra. El pastor todavía no las tenía todas consigo sobre si había visto lo que había visto o no así que se dispuso a mover la piedra. Tiró de ella y no se movió; tiró de ella otra vez y el resultado fue el mismo. Pero hizo un tercer intento y la piedra se movió. El pastorcillo retrocedió de un salto del resplandor que surgió del hueco donde estaba la piedra. Ahí había dos nueces: una de oro y la otra de plata. El pastorcillo no lo dudó un instante, cogió las nueces y se fue al mercado. La noticia armó un buen alboroto en el mercado y hubo quienes partieron a las montañas inmediatamente, donde encontraron lo que andaban buscando: unos oro, otros plata. Pocos años después fundaron un pueblo llamado Banská Štiavnica. No se olvidaron de poner dos salamanquesas en el escudo de la ciudad, una de oro y otra de plata.

Esta es la leyenda sobre la fundación de Banská Štiavnica. Lo que es cierto es que Glanzenber/Lesklá hora/las Montañas Resplandecientes dieron a los mineros la legendaria plata Spitaler, y así se hicieron inmensamente ricos. Desde entonces han sucedido muchas cosas. La ciudad vivió una edad de oro, o mejor dicho de plata, pero también ha tenido épocas mucho más ordinarias e incluso temporadas en las que no era nada fácil salir adelante. Hoy dia atraviesa una de estas últimas. En el mundo hay muchas otras ciudades que necesitan ayuda inmediata o necesitan que las salven.

El final del texto es bastante curioso para prologar la carta de un restaurante, creo yo.

La otra columna de la peste, en honor a la trinidad. Para nosotros “la plaza'la trini para abreviar.

En la susodicha plaza (que yo creo que más bien es una cuesta que pa'qué bien empedrá de adoquines para cuando hiele) hay un montón de casas interesantes. Esta tiene unos frescos preciosos en la fachada que más vale fotografiar ahora porque veremos lo que duran.

¿He dicho ya que aquí tienen 20 generaciones de mineros a las espaldas?

Uno será pagano, pero estas manifestaciones religiosas así, tan de bote de pintura y palitroque no sé si me gustan o me dejan de gustar, pero me llaman la atención.

Este es uno de los muchos pantanos que hicieron para disponer de agua para la minería. Según leí hay más de 100Km de túneles y canalizaciones de agua hechas a base de brazo en la roca viva a lo largo de los años. En estos pantanillos (que hoy están para que la gente vaya a nadar) hay varios millones de litros de agua que según parece ya no se usa para nada en absoluto. Como tienen buenas nevadas en invierno (a veces tienen 2 metros de nieve en la calle) los pantanos incluso en agosto están hasta arriba.

El castillo viejo al atardecer. Tienen un museo que solo abre los miércoles y solo durante unos meses al año. También está parte del museo de minería y un montón de cosas más, pero eso, no pudimos ver nada.

Uno de los tipos de tejado del pueblo. A mí estos me dejaron alucinado.

Uno de los edificios del pueblo que más me gustaron. Ahí estaba el “Green Café” -hoy cerrado- y por lo que pude deducir la farmacia. Al menos en Austria las llaman Apoteke, así que eso sería.

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