El Javi de Valverde, el Montero, que se ha muerto

El otro día, no se si el 24 aunque tratándose de él sería el 23 de febrero nada más que para dar por el culo, se murió Javi, el Montero. El Javi de Valverde. El tío más jebi del planeta. Un tío más jebi que un bocadillo de clavos.

La primera vez que lo vi debió ser allá por 1985 o quizás antes. Era invierno y todos íbamos abrigados hasta las cejas. Todos menos él, que iba por en medio del Paseo (“de Las Cruces” o de los Hermanos Fernández Iparraguirre si uno es muy puntilloso) con su camiseta negra de manga corta para que se vieran bien las muñequeras de pinchos que llevaba cubriendo ambos antebrazos, de la muñeca al codo. Lo de no pasar frío se explica siendo de Valverde de los Arroyos (pueblo precioso a rabiar pero donde cuando hace frío hace todo el frío posible) y por supuesto porque si llevas una camiseta de tu grupo jebi favorito lo mismo te protege del frío que detiene las balas.

El Javi no estaba muy claro si tenía esa postura de natural, era para hacerse el machote o es que de verdad no podía meter las manos en los bolsillos porque no le cabían. O quizás no quería por si tenía que ayudarse con los nudillos para correr más rápido y atrapar a sus rivales con el fin de darles muerte y devorarlos en parte, pudiendo usar las extremidades de los vencidos como arma y sus cráneos para aumentar su colección de vasos-cráneo.

El Javi daba miedo de verdad.

Durante años estuve convencido de que el Montero era un puto salvaje que usaba el jebi como excusa perfecta para vivir a tope y dar miedo. Que no vamos a decir que no. El Montero gastó las siete vidas de siete gatos. No creo que se privara de nada. Miento. De follar no creo que le llegara a sobrar. Quizás por eso, por compensar, se excedía tantísimo con cualquier otra cosa. Ahora, tampoco recuerdo verle pegándole a nadie. Y tampoco que le pegaran a él. Ya le pasarían, seguro, pero cualquiera con dos dedos de frente prefería buscarse a otro para pegarse con él, vamos.

En el celebérrimo concierto de Danba y MCD del noventa y… pocos en el que incluso yo estuve haciendo cosas (seguridad en la puerta, qué despropósito) a alguien se le ocurrió nada menos que poner de seguridad de escenario al Montero. Por ahí hay quien tiene el VHS del concierto donde se ve al Montero corriendo de lado a lado del escenario más ciego que nadie mientras los músicos lo esquivaban como podían. Bailando con la novia de uno de los músicos de MCD que por supuesto era más burra que el Montero y fue el Montero quien fue expulsado del escenario (“de un tetazo”, aclararía más tarde) porque el Montero era muy burro pero ya que no le podía decir muchas veces que sí a una chica por lo menos nunca les decía que no.

El Montero hablaba pronunciando bien la elle porque nació en una parte de Castilla donde la gente es antigua, es como antes. Y en la Sierra Norte la gente habla todavía un castellano sin contaminar. O lo hablaban la última vez que lo comprobé, que ha habido mucho Gran Hermano desde entonces. La palabra tenía valor y el Montero fue durante muchos años el último hijo de su pueblo en nacer en casa y no en un hospital por llevar a su madre corriendo-corriendo por esa carretera que les llevaba y les lleva oleadas de turistas de Madrid. Una vez que el Montero tuvo un juicio en Guadalajara se plantaron en el juzgado prácticamente todos los del pueblo con el alcalde al frente. Que sería más de derechas que Fraga, seguro, pero uno del pueblo tenía un problema y allí estaban todos. Y lo mismo les daba que fuera un bala, un perdido, un melenudo de toda la puta vida y que bebiera como una trucha. Especial y excesivo siempre, vale, pero del pueblo. Mecaguendioscuidao.

El Montero un día nos contó que se había encontrado una cría de tejón en el pueblo, en medio de la nieve. Que el animalillo estaba tiritando y casi muerto, pero que lo recogió con mucho cuidado y le ayudó a que entrara en calor echándole el aliento. Que se lo llevó a casa y allí le preparó unas sopas con pan y leche calentica para que recobrara las fuerzas. Ahí se dio cuenta de que nos estaba dejando flipados a todos regresó a su personaje, contó que le había puesto algún nombre jebi (Lenny posiblemente, porque los de Metallica tienen todos unos nombres un poco chungos de manejar) y lo iba a alimentar bien para entrenarlo y enseñarle a atacar a pijos y fascistas. Pero el daño ya estaba hecho, yo ya había visto que debajo de todas esas muñequeras había un ser tierno capaz de jugársela para ayudar a un ser desvalido. Quienes hayan visto a una hembra de tejón cabreada como yo la vi una vez (pongamos que piensa que estás amenazando a sus crías) comprenderán esto que digo del riesgo.

Y así es como quiero recordarlo.

No como el borricazo al que si le gritabas “¡Metallica! ¡Metallica!” levantaba un balde de 20 litros de alcoholes diversos y bebía hasta caer medio muerto. No a la bala perdida que se apuntaba a algunos conciertos con tal intensidad que no podía ni bajarse del autobús donde iban músicos y toda la hinchada local, y le volvían a entrar las ganas de acción cuando todo el mundo regresaba ya medio muerto porque se había pasado todo el concierto y lo de después durmiendo o más bien muerto él del todo.

Prefiero recordarlo en momentos así, muy escasos, donde se le escapaba lo buena gente que era. Porque todo lo que tenía de borricazo lo tenía de buena gente. Sin malicia ninguna. No recuerdo que nadie dijera de él que le había hecho una putada, que lo había dejado tirado, que se la había jugado.

Después de hacer tantísimo el gamberro no ha sido ni una cirrosis, ni un marichalazo, ni un cáncer de hígado, ni una úlcera sangrante. Un tumor cerebral inoperable se lo llevó en pocos meses. Por lo visto antes de perder la conciencia dijo que quería que lo incineraran, no quería cruz ni lápida. Seguramente añadió ni hostias, mecaguendios poniendo ojos de loco y es posible que añadiera algo para el papa, para los curas como gremio y quizás algo para el rey. Porque el Javi era un tío que tenía más mala hostia que Evaristo el de La Polla.

Espero poder engancharme un melocotón en su recuerdo en cuanto tenga ocasión de reunirme con la gente adecuada para tal evento. Mientras tanto aquí queda un testimonio de su paso por el mundo.

Que la tierra te sea leve, Javi.

One Response

  1. miguelin says:

    Muchas tankius por recordarlos y por recordárnoslos a todos, los dos eran buena gente, con sus cosas (como todos) pero buena gente, y vivieron a su manera HASTA EL FINAL, cagándose en esta PUTA SOCIEDAD, ni encajaban ni querían encajar, eran lo que eran y tal como eran SIN FARSA NI CARETAS, NI UNA PIZCA DE HIPOCRESIA, NI POR SUPUESTO UN SOLO
    PARABIEN A SU OPONENTE,
    Que descansen en paz, aunque como exista el infierno van a estar bailando pogos y corriendo a hostias a banqueros, políticos. maderos y demás carroña de la que españa es el primer productor a nivel mundial
    Como decía el Javi Montero ¡¡¡ ME CAGO EN DIOS MATO UN CURA O MATO DOS !!!!.

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