El oficio de no trabajar

Algunos tenemos la suerte de disfrutar de ayudas para poder sobrevivir sin tener que robar bolsos. Eso está bien. El primermundismo tiene unas cuantas cosas buenas y esta es una. Un par de veces me ha tocado pagar impuestos (y cuando digo pagar es pagar, una pastizara) y gracias a eso me siento con la seguridad moral suficiente para ir a pedir cuando no tengo. Es mi pasta, lo se, y cuando no hay se pide, pero me gusta pensar que hay otro en este momento que sí está pagando impuestos como un cabrón y ahora me toca a mí usar los suyos.

Tres veces he solicitado ayudas y tres veces he tenido que presentar todo o casi todo el papelerío. Y el proceso, además, es farragoso.

Te atienden los servicios sociales de base del ayuntamiento, la gestión de la documentación es cosa de los Servicios Sociales de Diputación y luego el sí final (y parte de la pasta, no puedo precisar cantidades porque no he indagado tanto) era cosa del Gobiernillo Vasco.

Bien.

Ahora casi todo este galimatías ha sido transferido a Lanbide, el Servicio Vasco(ngado) de Empleo.

Pero tengo que presentar otra vez toooooooodos los papeles. ¿Por qué? Por la misma razón que las tres veces anteriores: la documentación la almacenaba la Diputación. Puedo imaginarme el pabellón, la inmensa nave industrial llena de papeles perfectamente ordenados donde no merece la pena intentar buscar nada. Es mejor pedirlo todo. Como me dijo una simpática trabajadora de los servicios sociales total, tenéis tiempo para estas cosas ¿no?.

Pero del tacto y la finura del trato hablaremos en otra ocasión. Hoy hablaré de la lista de papeles que he de reunir.

  • Fotocopia del DNI. Sí. Años y años después de que nos conociéramos todas estas instituciones y yo y por si el Servicio (Vasco) de Empleo, por muy recién creado que esté, no supiera bastante de mí, tengo que entregar una fotocopia del DNI.
  • Certificado de vida laboral.
  • Declaración de la renta del año pasado
  • Certificados bancarios relativos al estado de cuentas (con el saldo medio y actual de las cuentas) y títulos bancarios. Este punto es curioso: la última vez llevé un saldo con un sello de la Caja y valió, porque un certificado me cuesta -ejem- 10 EUROS porque lleva la firma del director de la sucursal
  • Solicitud o justificante de inscripción en Etxebide (El ente vasco de la vivienda. Sorteos de VPO, alquileres protegidos, etc. Me apunté sencillamente porque me obligaron para estas vainas)
  • Último recibo del alquiler. (Cada seis meses hay que presentar todos)
  • Ojo que este es bueno.

  • Certificado de empadronamiento histórico individual y colectivo (familiar). Los dos. Que yo ante la ley sea solterito como cantaba Leo Dan no sirve de nada. Lo quieren todo.
  • Fotocopia del contrato de alquiler
  • Certificado de rentas (risas), bienes inmuebles (risas estruendosas aquí) y titularidad de cuentas
  • Este es el mejor con mucha diferencia.

  • Certificados de prestaciones y/o pensiones. Visto así parece razonable porque total, si no tienes ninguna pensión o prestación o la única que tienes de cualquier tipo es la que te da el órgano que te pide esto no debería haber problema. Carcajada administrativa de entre 7 y 8 en la escala Richter. Debe uno ir a los siguientes sitios a pedir certificados de no estar cobrando prestación o pensión alguna:
      Seguridad Social
      Diputación
      INEM. Frenazo tirando del freno de mano. ¿Pero no estamos en Lanbide, Servicio Vasco de Empleo y Olé? ¿Qué pinta aquí el INEM? De hecho estamos sentados en lo que era “mi” oficina del INEM. El INEM sigue ahí. Hay unas cuantas mesas en esa sala ocupada por personal del INEM. Pero esos no trabajan por la tarde. Y además solo funcionan con cita previa. No puedo aprovechar la visita.

Aquí ya no me he podido aguantar y le he preguntado si tengo que ir a la embajada noruega (o consulado, que igual hay alguno más cerca que Madrid) para pedir un certificado de que ellos tampoco me pagan nada. Me he ofrecido también para ir a la legación diplomática belga o a otras, si así me lo indicaran.

Hemos reído de buena gana (yo con sorna, pero de buena gana) y que no, que no hace falta que vaya. No entiendo yo muy bien por qué tengo yo que demostrar que no estoy cobrando nada de nadie si entre ellos no se hablan estando en la misma habitación y por qué limitan las instituciones a indagar y certificar a tres y tan próximas (igual en una mañana acabo el recorrido) pudiendo exigirme que visite las embajadas de Bután, Moldavia, Islandia (Islandia… tierra soñada por mí) y Sudán del Sur. O mejor aun, incluir en la lista la embajada de Escocia.

– Pero si todavía no existe como país independiente.

– Ahora la de la risa con sorna soy yo, listaco. Tesperas, como hacemos todos.

– Minipunto para tí. Salá.

Me he despedido muy amablemente tras comentar (como todas las putas veces que me dan la lista de papeles y yo no saco el tema) que para otra gente es mucho más difícil reunir todos estos papeles; al menos yo soy competente en dos de las lenguas del país y se dónde está cada oficina. Sí. Y no tengo 74 años y las dos piernas ortopédicas y un ojo de cristal.

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